Este contenido estaba pensado inicialmente para nuestros alumnos de la Escuela de Kung Fu y Tai Chi de Logroño. Sin embargo, en vista de los increíbles beneficios que la forma de Qigong «18 Manos de Lohan» (Suba Lohan) aporta, hemos decidido dejarlo publicado para todo aquel a quien pudiera interesar.
Lohan Qigong de Choy Lee Fut

El sistema Lohan Qigong del Choy Lee Fut se organiza según los «Tres Tesoros» de la Medicina Tradicional China para trabajar el desarrollo personal de forma integral:
- Sub Bak Lohan Sao (18 Manos): Se enfoca en el Jing (Esencia y estructura física). Es un trabajo de fortalecimiento externo diseñado para potenciar tendones, huesos y músculos, sirviendo como la base física necesaria para la práctica del Kung Fu.
- Siu Lohan (Pequeño Lohan): Se centra en el Qi (Energía vital). Su objetivo es el control refinado de la respiración y la correcta circulación de la energía por los canales internos del cuerpo.
- Dai Lohan (Gran Lohan): Trabaja sobre el Shen (Espíritu). Es la fase más avanzada y meditativa del sistema, orientada a la calma mental, el refinamiento de las emociones y la conexión espiritual.
Cuenta la tradición, que este tesoro del Qigong Shaolin fue creado por Bodhidharma en el siglo VI para fortalecer a los monjes tras largas meditaciones. Integrado en el sistema Choy Lee Fut por Choy Fook y Chan Heung, es hoy en día una práctica viva que une salud, energía y vitalidad.
18 Manos de Lohan, la verdad de una práctica diaria

Suba Lohan es mucho más que una simple secuencia de movimientos con los que estirar músculos, tendones y ligamentos. Es un ejercicio profundo que implica atención plena, tanto a nivel mental como en el mantenimiento de la coherencia entre la respiración y la apertura o cierre corporal. Como primer nivel del sistema, se centra en el «Jing» o esencia física, fortaleciendo nuestra estructura ósea y muscular con estiramientos conscientes. Ayuda a conocer el propio cuerpo, ganar coordinación y flexibilidad, y su práctica diaria crea una base sólida para el bienestar.
En el vídeo podemos ver la primera mitad. En el se muestran los movimientos de la primera y la segunda parte, culminando en el ejercicio de «El Niño que adora a los Tres Budas». Cada movimiento (palma) esta inspirado en parte en el espíritu de la naturaleza y de los cinco animales maravillosos (dragón, tigre, grulla, serpiente y leopardo): desde las Palmas Yin-Yang para equilibrar la energía, hasta el Tigre para estirar la espalda o el Ganso Salvaje para abrir el pecho… Con estas aperturas y torsiones, logramos soltar tensiones acumuladas y mejorar la circulación energética de una forma amena, suave y profunda. Una invitación a conectar con uno mismo a través del movimiento y la respiración.
Los beneficios de esta práctica se sienten pronto: ayuda a corregir la postura, alivia dolores de espalda, reduce el estrés y mejora notablemente la concentración. Al combinar la respiración con el movimiento consciente, fortalece nuestro sistema inmunitario y día a día nos hace avanzar un paso mas en la búsqueda de la paz interior.
Desde aquí, os animamos a cuidar vuestro cuerpo y mente por igual con una práctica de apariencia sencilla pero que esconde un gran poder.





